Preparing your focus session...
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Un planificador de estudio es donde decides qué vas a estudiar y cuándo, y donde acaban los apuntes que salen de cada sesión, en lugar de llevarlo todo en la cabeza. Este es un cuaderno que funciona en tu navegador: escribes tus apuntes, tienes al lado las tareas de cada asignatura y empiezas una sesión Pomodoro sobre la tarea que has elegido. Todo lo que escribes se guarda en la nube, así que el cuaderno que abriste en el portátil es el mismo que te espera en el móvil. Puedes tener un cuaderno distinto para cada asignatura, proyecto o examen.
Un cuaderno nuevo puede abrirse en blanco o con una plantilla dentro: apuntes de clase con un hueco para lo que no entendiste, repaso de examen como lista de temas que vas marcando, un horario semanal ya montado en forma de tabla o un plan de proyecto con su objetivo y sus próximos pasos. Todas las plantillas son texto editable: cambia los títulos, añade filas y borra lo que no uses. Cada cuaderno lleva su propio icono y color de portada para distinguir las asignaturas de un vistazo.
El editor escribe en Markdown: títulos, listas, negrita, enlaces, tablas y casillas que vas marcando según avanzas. Si pegas columnas de una hoja de cálculo, se convierten en tabla. Tus títulos forman un esquema por el que saltar, el buscador (Ctrl+K) rastrea todos los cuadernos a la vez y el historial de versiones te deja volver a lo que escribiste antes. Y cuando el texto no basta —un diagrama, una fórmula, un mapa mental— cambias a la pizarra y lo dibujas con lápiz, goma y deshacer.
Las tareas que escribes en un cuaderno aparecen en tu temporizador etiquetadas con ese cuaderno, así la sesión de estudio empieza sobre lo que de verdad habías planificado. Puedes apuntar el temporizador a una sola línea de tus apuntes y trabajar solo en eso. Y desde cualquier otra página puedes anotar una idea directamente en tu último cuaderno sin salir de lo que estabas haciendo.
Un planificador de estudio es el sitio donde decides qué estudiar y cuándo, y donde acaban los apuntes de cada sesión. Puede ser un cuaderno de papel o, como este, una página en tu navegador: las asignaturas a un lado, los apuntes en el centro y al lado las tareas que pide cada una. Lo que lo convierte en planificador y no en libreta es que guarda a la vez el plan y el material: lo abres para saber qué toca ahora, no solo para releer lo que escribiste.
Sí. Al crear un cuaderno puedes partir de una plantilla en lugar de una página en blanco: apuntes de clase con un apartado para lo que no entendiste, repaso de examen con la lista de temas, un horario semanal ya dibujado como tabla o un plan de proyecto con su objetivo y sus próximos pasos. Las plantillas son texto normal y editable, así que puedes renombrar los títulos, añadir filas a la tabla y borrar las partes que no uses.
Funciona en el navegador. No hay nada que descargar ni ninguna extensión que añadir: abres la página en el portátil, la tablet o el móvil y tu cuaderno está ahí. Las notas se guardan en la nube mientras escribes, así que el cuaderno que empezaste en clase es el mismo que encuentras en casa, y las tareas que anotaste aparecen en el temporizador desde cualquier dispositivo en el que inicies sesión.
Empieza con un cuaderno por asignatura y mete dentro las fechas reales de la semana: el día del examen, el día de entrega del trabajo. Parte cada una en tareas lo bastante pequeñas como para caber en una sola sesión de concentración y estímalas en pomodoros en vez de en horas: «tres pomodoros» es más fácil de calcular y también de empezar. Coloca tus horas fijas en una tabla semanal (para eso está la plantilla de horario), bloquea tus sesiones de estudio en los huecos y deja uno vacío a propósito, para que la semana sobreviva al día que se tuerce. Al terminar la semana, mira qué marcaste y vuelve a estimar lo que calculaste mal.